El Cuerpo de Bomberos de Caldera, una institución profundamente arraigada en el corazón de nuestra comunidad, inició su noble labor el 14 de Marzo de 1885. Desde aquel día fundacional, un grupo de hombres y mujeres visionarios, impulsados por un inquebrantable espíritu de servicio y compromiso, se unieron con un propósito común: proteger vidas y bienes en la hermosa ciudad de Caldera y sus alrededores.
En sus inicios, nuestra institución se forjó con recursos limitados, pero con una voluntad férrea que suplía cualquier carencia material. Los primeros bomberos, héroes anónimos de su tiempo, sentaron las bases de lo que hoy es una organización moderna y profesional, adaptándose a los desafíos y a las necesidades cambiantes de nuestra población. Encabezados por el vecino Almanzor de la Piedra, su Primer Superintendente, esta noble institución fue el resultado de la visión de diversos hombres de Caldera. Entre sus principales inspiradores y fundadores se destacan figuras como don Bernardo Tornini Capelli, don José Fosalba Ochoa, Constantino Pellegrini y Marciano Zavala, entre otros.
Hacía unos meses que había sido reorganizada la Provincia de Atacama, por la Ley del 4 de enero de 1884, que suprimía la Gobernación Civil de Caldera, al ser creado el Departamento de Chañaral. Caldera, capital de departamento, era entonces reducida a Subdelegación de Copiapó, pasando a ser la subdelegación número uno. De esta manera, era reducido el contingente del Cuartel de Brigada de Artillería Cívica y el Cuerpo de Bomberos de Caldera que a la vez compartían un solo edificio. Caldera por aquellos días tenía casi 1900 habitantes y necesitaba fundar su propio cuerpo de voluntarios, pues estaba a merced de las tragedias e incendios en el puerto. Se convertía así, en el tercero de la provincia y en el vigésimo tercero en Chile, en antigüedad.